Después de afrontar los embates de la crisis económica y financiera mundial, originada en el mercado hipotecario estadunidense durante el 2008 y parte del 2010, la economía colombiana continúa dando señales de fortalecimiento.
El sombrío panorama que planteo el año 2009 con un crecimiento casi nulo del PIB (0,4%) fue débilmente borrado por el crecimiento de 4,3% registrado durante el 2010.

Pero esta última cifra no fue suficiente para calmar los temores de los sectores nacionales sobre qué tan fuerte era la recuperación de la economía colombiana, de nuevo se ha asomado con
stantemente temores sobre una nueva recesión de la economía americana debido a que su recuperación ha sido demasiado lenta y en ocasiones ha presentado desaceleraciones leves.
Si a eso le unimos la emergencia invernal sufrida por nuestro país tanto a finales del año pasado como durante el presente mes, es obvio que la confianza no sea la misma en algunos sectores productivos, especialmente agrícolas.
Pero adicional a eso, lo exportadores colombianos continúan sufriendo por la depreciación del dólar (el término devaluación sólo aplica para el sistemas de cambio fijo, el cual fue reemplazado hace varios años por un sistema de cambio flexible hace varios años en Colombia), han perdido competitividad y sus ingresos han mermado significativamente, una razón más para no ser demasiado optimistas acerca del crecimiento colombiano.

Pero la Junta del Banco de la República ha dado una señal de respaldo y confianza en nuestra economía, basados en sus investigaciones ha decido revisar al alza su expectativa de crecimiento para el 2011. En un escenario optimista, la nueva meta de crecimiento del PIB fue fijada en 6% por parte del emisor, mientras que en un escenario negativo sería del 4%, siendo el punto intermedio el 5%.
David Aldana, director de estudios económicos de Ultrabursátiles explico en declaraciones al diario LA REPUBLICA las motivaciones del banco emisor para esta decisión: “Esto está basado en el buen comportamiento de los indicadores líderes, especialmente del sector financiero, de alguna estabilidad en el sector de construcción y del desempeño del minero"[1].
Uno de los dolores constantes de la administración presidencial pasada fueron los mediocres resultados en la disminución del desempleo, especialmente porque esta no se veía reflejada de manera significativa a medida que avanzaba la recuperación de la economía. Pero durante los últimos meses se han evidenciado disminuciones en la tasa de desocupación, no han sido tan significativas como para aliviar la tragedia social que conlleva el paro, pero si son alentadoras al corto y mediano plazo.
El mes de marzo de 2011, la cifra de desempleo disminuyó en 1% con respecto al mismo mes del año pasado y se ubicó en 10,8%. Según el DANE este es el menor registro para este mes durante los últimos 10 años.
Todavía quedan muchos temas pendientes por analizar y solucionar como los son la calidad del empleo que se ha generado o si todos los sectores sociales y económicos se han beneficiado de manera equitativa de la recuperación económica reciente y si la misma es sostenible en el tiempo, pero la verdad es que el panorama se encuentra más claro que hace dos años.
[1] http://www.larepublica.co/archivos/ECONOMIA/2011-04-30/emisor-elevo-su-pronostico-del-pib-hasta-6-para-2011_127376.php
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